lunes, 24 de agosto de 2015

Descubriendo mis pasiones – Parte 2: El inglés y el mundo.

En E.G.B. no comenzaba a estudiarse inglés hasta 3º de primaria y todos sabemos que la calidad de las clases dejaba un poco que desear pero, desde el primer día, algo me enganchó.  Me resultaba fácil e interesante, aunque no puedo explicar por qué. Los cursos pasaban y las clases llenas de reglas gramaticales y largas listas de vocabulario se sucedían un año tras otro, ¿cómo podía sentir tanto interés?

A los 19 años salí por primera vez de España para estudiar durante un mes en Cork (Irlanda) y todo cobró sentido. Tras la primera semana de adaptación, comencé a comunicarme con mayor facilidad y a conocer gente de otras partes del mundo con sus peculiaridades culturales. Tras las 4 semanas, no quería volver a España y por eso, repetí la experiencia 4 veces más: Inglaterra, Irlanda, Nueva York y Los Angeles.

Ya no era solo poder utilizar el inglés en contextos reales para mejorarlo notablemente, era la posibilidad de conocer mundo y a personas de culturas muy dispares, pero que, en el fondo, teníamos mucho en común. Tu mente se abre y las distancias se acortan. Las experiencias vividas en el extranjero no pueden ser sustituidas por nada, son únicas e irrepetibles, así como los amigos que haces por el camino.

Ahora, a punto de comenzar una nueva aventura... ¡que ganas!

Consejo: viaja y aprende idiomas para poder conocer culturas y modos diferentes de pensar.

(Muy recomendable el curso que hice en Cork -repetí 3 años seguidos- si quieres información de dónde ir para mejorar la fluidez y el nivel de forma notable, pregúntame sin compromiso)

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